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jueves, 30 de mayo de 2013

Desde el corazón (columna de opinión)


Cuando terminó el partido lo primero que pensé, entre otras cosas, es en con qué ánimos iba a hacer la crónica del partido. Recordé que una crónica es una serie de sucesos que acontecen cronológicamente y que carecían de opinión. Y me salió un insulto de adentro. ¿Como me voy a aguantar las ganas de decir todo lo que pienso y siento después de semejante partido y eliminación? Gracias al periodismo existen las columnas de opinión y acá va la mía.

Cuando terminó el  encuentro de ida en la Bombonera, me fuí con un sabor amargo. Sentía que no podíamos ir a Rosario sin una mínima ventaja, y hasta me vi afuera de la copa. Gente cercana me recordaba la frase "Esto es Boca". Mi trabajo me impidió viajar ayer y, en el fondo, apostaba a pasar a semifinales para irme al exterior a alentar a Boca, un sueño personal del cual no voy a hablar ahora. Con esta bronca y todos los nervios, esperaba el partido.

Pocas fueron las veces que jugadas de fútbol me hicieron temblar, literalmente. Si les soy sincera, el planteo táctico teniendo a Blandi adelante me daba miedo, más al pasar los minutos y sentir que nada pasaba. Después comprendí la estrategia del Virrey. Lo vi hablando con Román y se me vinieron imágenes muy fuertes a la cabeza. Newell's atacaba, pero no llegaba, y eso me daba esperanza.
Si en el primer tiempo temblaba, en el segundo me infartaba. Las dos que tuvo Blandi me pusieron de la cabeza. ¿Que decir de lo que pasó con Clemente? Que le agradezco mucho, pero que ayer fue poco profesional, y que me dieron ganas de matarlo. Bianchi decidió sacarlo a Nico, y me mató la imagen explicándole las razones y las lágrimas de un número 9 que al comienzo del certámen era el TERCER delantero y que, ahora, estaba llorando por no poder seguir.

Creo que como vos, detesto, ODIO  las definiciones por penales. Si bue me podés decir "lo tenemos a Bianchi en el banco nena, ¿no te acordás de nada?" pero el fútbol también es cuestión de suerte. Les juro que le tenia NADA de fé al Chiqui Pérez quien jugó un buen partido y hasta tuvo mi reconocimiento (quien estaba al lado mío no lo podía creer), pero el penal de Román me fusiló. ¿Viste cuando te haces el que no ve el penal y se tapa la cara pero deja un espacio? Semejante chiquilinada hice, pero apuesto a que vos también. El único que no vi fue el de Maxi Rodriguez, que sentenció nuestro destino.

Y ahí me cayeron las lágrimas. No me voy a poner a contar las razones, más allá de un partido que podría haber ganado cualquiera. Horas después de reflexión y reflexión y de reprocharme el no haber podido estar en Rosario,  recordé la situación de Boca. Agradecí a la mayoría de mis jugadores (tampoco voy a ser hipócrita) por mi twitter personal, en especial a Orión y Blandi por poner tanto huevo y pedir disculpas, innecesarias, al hincha. También me acordé de quienes se reían de este momento y de todos los demás equipos denominados grandes y esta mañana pronuncie la siguiente frase:

UN PENAL
UN PENAL PARA FESTEJAR
UN PENAL Y CAMBIABA LA HISTORIA...
ERA SOLAMENTE CONVERTIR UN PENAL...


UN PENAL Y NO TE IBAS A LA B
¿ME CONTÁS QUE SE SIENTE?

Y así me di cuenta que peor es irse a la B, y que siempre seremos el único grande. Que más allá de la situación, el hincha xeneize está y estará siempre, y que todos los domingos, como en la vida, existe una nueva oportunidad. Gracias Boca por tantas alegrías. Ahora es el momento de dejar todo en la Copa Argentina, para seguir soñando y, quien dice, el año que viene, estaremos volando al exterior para hacerte el aguante, como siempre.

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