
Parece que el destino de nuestro equipo está marcado. El Boca de los domingos nada coincide con el de las noches de miércoles- jueves. Y es que cuando no es el juego, es el resultado que no se da. Más allá de la suerte con la que el equipo corrió el año pasado, la situación lo invita a alejarse del torneo local y apostarle más a ese vicio copero que tiene.
Ayer, un boca demasiado alternativo prefirió guardar sus mejores armas pensando en River, pero se olvido de ese estudiantes que, sin ninguna bruja, lo termino hechizando al final del primer tiempo, sin que le alcanzaran las situaciones que propuso para merecer los 3 puntos.
El xeneize tuvo un buen comienzo en el primer tiempo. Parecía que, con tanta cantidad de situaciones, en cualquier momento llegaría el tanto para el equipo de Ischia. La ilusión parecía venir de la mano de Mouche. A los 11’ un tiro de esquina peligrosísimo, terminó cerrándose y siendo despejado por Andujar. Dos minutos después, un desborde del 7 por izquierda que Figueroa cabeceó; pero termino desviado. Una pared a los 32 entre Pablo y Gracián, que terminó en una definición demasiado abierta, entre otras cosas.
Pero el futbol es como es, y a veces uno tiene que convertir, porque los goles no se merecen, se hacen. Y así fue cuando, a los 43 minutos y producto de una falta de Muñoz; se produce el tiro libre efectuado por un verdugo para los xeneizes, Gastón Fernández; quien hizo pasar la pelota sobre la barrera y la clavó en el ángulo, provocando un verdadero golazo y poniendo el 1 a 0 para los pinchas.
El segundo tiempo mostró otra cara. Estudiantes salió con más seguridad, y a Boca le costó más. Otro tiro libre amenazaba al xeneize de la mano de Calderón. Se gritó, pero no fue: La pelota había dado en el lateral de la red. A los 15’, un centro de Mouche y un cabezazo de Figueroa terminó en las manos del arquero platense.
Empezado el segundo tiempo, Vargas fue amonestado y caminaba en la cuerda floja de la expulsión. Eso llevó a Ischia a retirarlo de la cancha a los 18 minutos por Benavidez; ya que no estaba dispuesto a correr ningún riesgo. Estudiantes llegaba, pero Boca necesitaba el gol, y a los 20 minutos Ischia decide jugarse a eso, y saca a Gracián para permitir el ingreso de Noir y atacar con 3 a la defensa local. Esto no era suficiente. Minutos después quiso arreglar las cosas con el ingreso de Damián Díaz, pero para ese entonces la situación estaba muy clara, Estudiantes había estado llegando y se encontraba psicológicamente más seguro.
El encuentro se fue tornando trabado en el medio de la cancha y los nervios crecían. Hubo algún que otro insulto de Mouche a Krupoviesa por algunos malos entendidos con la pelota, que solo demostraba la bronca xeneize por no obtener el resultado. Pese a todo, ni el tiro de larga distancia del tucumano pudo entrar. Evidentemente, el arquero local tuvo una tarde brillante.
De este encuentro surgen muchas dudas ¿Podemos decir que Boca se despidió del apertura? No podrían sacarse conclusiones. Por un lado, a esta altura del torneo pasado, el xeneize se encontraba a 8 puntos del líder; logro levantar vuelo y terminó saliendo campeón. Pero por otro lado, la obsesión por la Libertadores existe y es real.
Aunque sea lunes, parecería ser muy temprano para darnos cuenta si las estrategias de Ischia fueron o no positivas. Bastará con esperar al próximo domingo para enterarnos si valió la pena guardar a tantos jugadores y perder tres puntos clave; pese a que algo esta claro: situaciones hubo.
Ficha de partido
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